Palimpsesto (2026) es una investigación artística sobre memoria, territorio y desplazamiento humano, desarrollada a partir de la tensión entre lo visible y lo borrado, entre aquello que desaparece y aquello que, aun oculto, permanece.
La serie reúne obras bidimensionales y tridimensionales realizadas mediante dibujo, tinta, acrílico, grafito, collage fotográfico y cerámica. En las piezas bidimensionales aparecen estructuras geométricas, redes, trayectorias y sistemas de líneas construidos manualmente. Algunas de estas formas son posteriormente borradas hasta quedar apenas perceptibles; en otras, el blanco sobre blanco genera superficies donde la imagen parece retirarse de la mirada. El dibujo se convierte así en huella: el registro de algo que estuvo allí y que, aunque haya sido ocultado, continúa presente.
Las fotografías recuperadas se fragmentan en estrechas franjas que posteriormente se reorganizan para construir nuevas estructuras visuales. La imagen original sobrevive de manera parcial, sometida a cortes, desplazamientos y superposiciones. Este procedimiento propone una reflexión sobre la memoria como materia fragmentaria: aquello que permanece no constituye necesariamente una totalidad, sino un conjunto de restos, imágenes y experiencias que se transforman con el tiempo.
En algunas composiciones aparecen puntos rojos que atraviesan las redes y estructuras casi invisibles. Son presencias mínimas dentro de un campo de dispersión y silencio. Los puntos grises, de mayor escala, intensifican esta tensión entre aparición y desaparición, al tiempo que alteran el equilibrio de las composiciones.
La dimensión tridimensional se desarrolla mediante formas cerámicas inspiradas en el bolardo, objeto urbano destinado a delimitar, restringir y regular el espacio. Transformado y separado de su función cotidiana, este elemento adquiere una condición escultórica y simbólica. Algunas piezas conservan una apariencia blanca y contenida; otras incorporan rayados, manchas y pigmentos de origen vegetal y mineral que hacen visible la acción del tiempo, la intervención y la materia.
El título Palimpsesto alude a una superficie sobre la que se vuelve a escribir sin borrar por completo las inscripciones anteriores. Desde esta perspectiva, el territorio aparece como una superficie de memoria en la que se superponen recorridos, desplazamientos, límites, rupturas, presencias y ausencias.
La serie no pretende representar un territorio específico ni ilustrar una historia particular. Mediante fragmentos, borramientos, redes, materia y presencias mínimas, construye una geografía de la memoria y el desplazamiento: una exploración de las huellas que persisten en los cuerpos, los objetos y los territorios, incluso cuando aquello que las produjo se ha transformado, desplazado o parece haberse borrado.
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