5.8.17

Título: 7’200.000 / 49’149.782




Colombia es un país con mas de 7’200.000 desplazados internos, sobre una población total de 49’149.782 habitantes -a mayo de 2017- y casi que cualquiera podría ser un desplazado. El “fenómeno” del desplazamiento ha generado inmensas heridas, desigualdad, indolencia, desarraigo, pobreza, violencia, etc, haciendo de esta parte de “la patria” un conglomerado inestable y “mutante”, damnificado y agredido, pero que a pesar de su cruel realidad también se mantiene risueño y juguetón, dinámico como el agua, maleable y móvil, que se adapta a “lo que toque”, a lo que decida el gobierno, el guerrillero, el paramilitar, el general, el empresario, el “comerciante”. Colombia es un país etéreo pero poderoso y finalmente optimista, que sonríe y se burla de si mismo como para exorcizar los males, un país pragmático que no se autocompadece pero que tampoco resuelve sus problemas más profundos... simplemente sigue adelante y hace lo que “toque” para sobrevivir; de ahí, que “nunca nos varemos”, la recursividad y las miles de soluciones simples para seguir adelante, y obvio, de ahí la “astucia” para “darle la vueltica” a todo. Esta serie corresponden a un sábado común, lluvioso y frío bogotano, son las 4pm y un grupo de muchachos trastea inmensos y “tapados” cajones sobre ruedas de metal, que con grandes esfuerzos llevan a alguna parte. Mediante esta observación, comparo este “trasteo”, con el GRAN trasteo de los desplazados, que a punta de fusil y corrupción, han tenido que escapar para proteger su vida convirtiéndose en “espectáculos” ambulantes por la "gran" Colombia.









24.3.17

airport

los espacios públicos en los que se desarrolla la vida cotidiana se convierten en protagonistas y determinantes de nuestra vida diaria, de nuestra manera de actuar y desarrollarnos como individuos y grupalmente; me pregunto hasta que punto no somos productos de los espacios que habitamos y no estos de nosotros; los espacios son reflejo de nuestras aspiraciones, ética, moral, modo de interrelacionarnos con los demás seres que nos rodean y por qué no, medio de “domesticación” funcional. Alfonso Felipe Castañeda Feletti